“El
secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, apuesta por una gran reforma
para hacer la Constitución Española más feminista”. RTVE.es
El modelo que se está implantando por el régimen actual
en España, está sobradamente demostrado en cuanto a su eficacia en el pasado
más reciente de Hispanoamérica. Se trata de un fenómeno político nada nuevo y
de notoria relevancia en la ciencia política, denominado golpe de Estado blando
o desde dentro del propio Estado. A diferencia de la toma del poder por la acción
de la presencia de los tanques en las calles, este proceso se caracteriza por
utilizar la propia democracia liberal para transformarla de forma gradual en un
régimen dictatorial de corte socialista, el comunismo del siglo XXI. Todo
comienza con el acceso al poder a través de elecciones legalmente reconocidas y
celebradas en el marco constitucional vigente. La crisis de los partidos
tradicionales, el descontento electoral frente a la corrupción, la alta tasa de
pobreza y marginalidad social llevan a un líder carismático al poder bajo el
paraguas del populismo y la promesa de traer un nuevo pacto social desde el que
refundar la nación. Una vez alcanzado el poder, lo primero que se prioriza es
la redacción de una nueva Constitución, bajo las reglas del juego del sistema.
Pablo Iglesias, planteó abrir un proceso de reforma constitucional dirigido hacia una nueva Transición, abogando por cambiar la Carta Magna para blindar derechos sociales, proteger a las familias y avanzar hacia una sociedad más feminista, modernizando las instituciones, cambiando el modelo territorial y caminar hacia una república, instaurando mecanismos de consulta como referéndums vinculantes para potenciar la participación de la voz de la ciudadanía. Bajo todo este marasmo de buenismo y mejores intenciones no se esconde sino la experiencia del libreto utilizado bajo el régimen chavista, en virtud del cual a través de una Asamblea Nacional Constituyente se procede a modificar la constitución, aprobar leyes que amplían el poder presidencial, y debilitar los mecanismos de control horizontal de los poderes públicos mediante la colonización de las instituciones y las purgas internas, cuando no los asesinatos, de los miembros clave de la fiscalía, el ejército o los altos funcionarios del Estado. El Ejecutivo, de este modo, se perpetúa en el poder, ejerciendo un control permanente sobre los órganos que debieran fiscalizarlo y sobre los órganos electorales encargados de evitar la arbitrariedad en los procesos de votación.
“La Escuela Ciudadana de Administración Pública (ECAP) es una iniciativa social y sin ánimo de lucro fundada en el año 2021 por un grupo de jóvenes funcionarios públicos en España. Su propósito principal es derribar las barreras económicas, territoriales y sociales que dificultan el acceso a la función pública, permitiendo que personas sin recursos puedan preparar oposiciones de forma completamente gratuita”. RTVE.es
Una vez estabilizada la transformación del Estado, las instituciones dejan de ser neutrales y de servir los intereses del bien común o el interés general de todos los ciudadanos, y se convierten en la línea gubernamental bajo el prisma de los objetivos ideológicos y políticos del partido en el poder. El final del ciclo, se cierra con la asfixia de la oposición y la sociedad civil mediante la eliminación de los espacios de pluralidad política o libertad de expresión y protesta social, a través del control de los medios de comunicación o de la actuación del aparato represor policial. Bajo este nuevo clima creado, y gracias al espejismo de la celebración de elecciones, se imposibilita toda esperanza de alternancia en el poder, fruto del ventajismo oficialista o la muerte mediática y civil de los candidatos opositores. El resultado no es otro que la utilización de la legalidad democrática para vaciar su contenido y asegurar la permanencia indefinida del poder.