sábado, 28 de febrero de 2026

“Esta maldita guerra de España". Napoleón


Honoré de Balzac, una de las más altas plumas de la literatura francesa, defenestró al monstruo revolucionario de 1789, y el consiguiente vacío moral que trajo consigo.

 Es todavía costumbre entre los liberales de salón, su cerrazón en considerar la Revolución Francesa como un mal que tuvo que suceder necesariamente para liquidar los valores absolutistas y eclesiásticos del Antiguo Régimen, causa y principio según ellos de todos los males pasados, presentes y futuros. Los afrancesados, ávidos de progreso y modernidad, siguen viendo el estallido del 2 de mayo de 1808 frente a aquel ejército invasor, que saqueaba iglesias y fusilaba civiles, como el momento exacto en el que España perdió la oportunidad de subirse al carro que trató de hacer germinar el espíritu de la Ilustración y el enciclopedismo, como elementos inequívocos de la cultura, la libertad, la modernidad, el progreso y el triunfo de la razón.

Balzac recogió meticulosamente y puso por escrito las frases más sobresalientes de Napoleón. En una de ellas, dejó constancia evidente de la total y absoluta falta interés y de intención alguna del general francés por exportar a España revolución alguna, ni principios ilustrados que pudieran valer o justificar una intervención militar. Nada más lejos de la realidad de principios, de su propio puño y letra, Bonaparte sentenció con pesar que casi nadie había entendido que la guerra de España, que terminó convirtiéndose en la úlcera de Napoleón, había sido en realidad su intento por dominar el Mediterráneo. La frase recoge una lógica geopolítica aplastante, expresada de primera mano por su autor, recogida por el escritor francés y reducida a la necesidad de contar con una plaza para hacerse con el control del Mediterráneo y asegurar el bloqueo continental contra la influencia británica. La Grande Armée, la herramienta que sirvió para redefinir el mapa de Europa, imbuida de la meritocracia revolucionaria y considerada la maquinaria más avanzada al servicio del genio napoleónico, consumió sus recursos y soldados para ser derrotada en el campo de batalla, por la resistencia del pueblo español en armas. Para Balzac, la Revolución de la libertad y el progreso, fue en definitiva el advenimiento de una burguesía cínica e individualista y carente de un orden sagrado, bajo cuyo dictado las palabras no valían nada y todo se compraba con dinero.

jueves, 26 de febrero de 2026

El ojo que todo lo ve


          El edificio de la sede central de la CIA en Estados Unidos, ubicado en Langley, está situado en un bosque denso, similar a otros bosques sagrados, desde el que se toman decisiones que afectan al mundo entero. En su vestíbulo de entrada se encuentra el Muro de las Estrellas, cuyo significado esotérico indica que el individuo debe morir antes de convertirse en una estrella, tema final de la película “2001: Una odisea del espacio” dirigida por Stanley Kubrick. Dicho vestíbulo, no es sino un guiño estético al Altar de los Inocentes y al Dios Hermes. En el suelo, se encuentra dibujada en el suelo una brújula, o rosa de los vientos, que simboliza el dominio sobre los cuatro elementos y direcciones de la Tierra, cuyo destino pretende controlar. En pleno Langley, se encuentra una escultura de Jim Sanborn. Se trata de un código inacabado a modo de Arca de los Secretos Modernos. Entre los edificios que constituyen el complejo de inteligencia, hay un punto de conexión entre la Geometría de las Dos Eras (OHB vs. NHB), que representa el orden masónico y el paso del estado sólido al líquido, a través de la infiltración o la omnipresencia virtual. "Secret Agency: CIA, Memory, and the Secrets of Intelligence", de Hugh Wilford, es un libro que esboza las entrañas de la CIA a modo de sociedad secreta, mientras que "Kryptos: The Unsolved Mystery", es una obra que analiza el misterio como herramienta de control psicológico dentro de la propia sede.

En Londres, la sede central del MI6 está diseñada como un zigurat babilónico, compuesto por una estructura escalonada, similar a los templos que puedan encontrarse en lugares como Mesopotamia. En el simbolismo esotérico, significa la escalera de ascensión al cielo, que permitía a los sacerdotes comunicarse con los dioses, como un acceso exclusivo a la gnosis o información clasificada. El edificio cuenta con un ojo que mira al Támesis, entendido éste como el río de la vida o, haciendo un paralelismo extrapolable en términos económicos, como una analogía del comercio global. La estructura cuenta con una parte subterránea u oculta y otra visible, es decir, una parte invisible y otra exotérica, representando el concepto hermético, “como es arriba, es abajo”. En lo referente a la arquitectura simbólica, hay que citar libros como "London: City of Dis", de Peter Ackroyd, una obra que explica este tipo de simbología oscura, "The Secret Architecture of London" de Rob Gilbert sobre la geometría sagrada de Londres y, por último, "Occult London" de Merlin Coverley, un libro en el que el autor se adentra en el Londres oculto.

Por su parte y, en lo que a España se refiere, hoy nuestro país se ha convertido en una suerte de terminal de Langley, el MI6 y el Mossad, y en una sucursal, por añadidura, de la City de Londres. El libro "Proyecto Islero: La bomba atómica española", de Natividad Carpintero, desentraña como la CIA fue la responsable del desmantelamiento del plan español para hacerse con armamento nuclear y rearmar la soberanía nacional.  “La CIA en España” de Alfredo Grimaldos, detalla como la CIA diseñó la Transición española, la entrada en la OTAN y cómo fue la responsable del asesinato de Carrero Blanco. “S.E.S.O.” (Soberanía Española Bajo Soberanía Ocupante) de José Luis Morales, constituye un análisis sobre la pérdida de la soberanía real de España en favor de los intereses de Washington y, por último, en libros como "La Casa" y "Las Cloacas del Estado", Fernando Rueda describe las estaciones del Mossad en suelo español y como los intereses israelíes cruzan en no pocas ocasiones la línea roja de la soberanía nacional. Temas de plena actualidad como el ciberespionaje moderno o la venta del sistema israelí Pegasus al gobierno español y su implicación en la seguridad nacional, ponen de manifiesto que todas estas cuestiones de relevante importancia afectan a la soberanía nacional, al igual que tiene una implicación en la economía real española la compra del parque de viviendas iniciada tras la crisis de 2008, por parte de fondos buitre con sede en la City. Obras como "La City: Londres y el poder de las finanzas" de Tony Norfield o "Las islas del tesoro" de Nicholas Shaxson, explican como la City de Londres drena la riqueza de países como España hacia los centros financieros, utilizando a las naciones como sucursales controladas a través del mercado de divisas o la deuda soberana. "Ibex 35: Una historia herética del poder en España" de Rubén Juste, es un libro en el que se rastrea, en este sentido, cómo las grandes empresas españolas han pasado de manos españolas a fondos de inversión como BlackRock, transfiriendo el poder real de España a los consejos de administración de la City o Nueva York.

WWII


Lejos de la épica histórica convencional, no es imposible pensar que los dos bandos de la contienda mundial se encontraran bajo el área de influencia de la misma fuente de financiación, en una aproximación a la tesis de Sutton, en lo que el autor británico definió como "decisiones deliberadas de gestión de activos", y manipulados por intereses que pretendían la aniquilación física de Europa para traer un nuevo orden económico global, en el escenario posbélico de la reconstrucción posterior a la guerra. Guido Giacomo Preparata, en su libro "Conjuring Hitler", analiza el ascenso de Hitler al poder gracias a la colaboración de la élite financiera anglosajona. Por su parte, Charles Higham en su libro "Trading with the Enemy", documenta como el Chase Bank, la empresa Ford o la ITT norteamericana hacían suculentos negocios con los nazis, bajo la agónica carencia de combustible del ejército de Rommel.

A lo largo de la contienda mundial, el Banco de Pagos Internacionales, con sede en Basilea, estuvo presidido por Thomas McKittrick, bajo cuyo mandato los banqueros del Tercer Reich y los Aliados se sentaron en la misma mesa de negociaciones en Suiza para gestionar, entre otros activos, el oro robado por el gobierno nacionalsocialista. Dicha actividad, garantizaba que, al margen del resultado de la guerra, el sistema financiero global siguiera funcionando y que, a través de una red de países neutrales, el material necesario para alimentar la guerra fluyera entre Alemania y Estados Unidos. En la lectura del intercambio de misivas entre Montagu Norman, Gobernador del Banco de Inglaterra, y Hjalmar Schacht, Presidente del Reichsbank, es posible traslucir esa clara influencia de una élite financiera que operaba al margen de la intervención de los gobiernos nacionales.

lunes, 23 de febrero de 2026

Digitalismo o barbarie


La administración electrónica no es tan sólo una realidad, sino una agenda impuesta que ha llegado para quedarse, pero no para hacerlo en beneficio del ciudadano, sea o no competente desde el punto de vista del uso de las herramientas digitales, sino para ser impuesta por la fuerza, aunque perjudique a la gran mayoría de los ciudadanos que, con sus impuestos, pagan y sostienen una administración que no les presta un servicio de calidad mínima suficiente a la hora de ser atendidos en un centro público de salud, pedir una beca, solicitar una prestación o realizar cualquier otro trámite. Lo importante del nuevo modelo de atención digital, es que los datos cuadren en los ministerios correspondientes, como dogma de fe, convirtiendo el servicio público en una mera hoja de cálculo de trámites realizados por internet. Así las cosas, la eficiencia es la dictadura de la ratio y la implantación de un marketing digital, que convierte la administración en el espejismo de una hoja de Excel.

La política es hoy multicanal y omnisciente, y los niveles 30 ya no son el destino de la competencia, la jerarquía o la excelencia profesional, que cabría esperar de los puestos más altos de dirección, sino simples comisarios políticos nombrados a dedo por libre designación, entre quienes han hecho carrera previa en el partido, los sindicatos o los gabinetes de asesores. Tienen por tanto el rango, pero no el conocimiento técnico y sí la incompetencia para resolver problemas reales.

La vida de despacho al margen de la cara del ciudadano, la capacidad para redactar instrucciones farragosas imposibles de aplicar, el agujero negro de la libre designación por el que se cuela la nulidad y la incompetencia, los puestos de confianza, los profesionales de la silla, el ascensor del carnet, los tribunales amigos, la endogamia, los interinos de oro o las irregularidades en el sistema de oposición libre, han hecho del mérito y la capacidad un eco de un pasado que, en este caso, siempre fue mejor.

El resultado no es otro que la radiografía de un desastre ejemplificado en la queja recurrente ante el muro de las lamentaciones del ciudadano, que tiene que hacerse con un certificado digital y matricularse en un máster en informática para gestionar sus asuntos administrativos y poder evitar así el ser atendido por la dictadura de la cita previa, el caos del sistema digital, el desprecio del funcionario quemado de la ventanilla, la ilegibilidad de las normas, los errores del sistema o la atención blindada del teléfono fantasma de la administración que nunca atiende, porque está diseñado para que la ratio de la digitalización de la Sede Electrónica siga subiendo.

sábado, 21 de febrero de 2026

Hoja de ruta


            Es un hecho consumado, que las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial para Europa pueden traducirse y resumirse en dos conceptos básicos, un continente divido y una Rusia fortalecida.

            Sin embardo, dentro de la URSS, el movimiento tectónico que sacudió su nacimiento, puede analizarse como una fuerte sacudida protagonizada por vectores internos que pugnaban por un continuismo de la ruta original, al servicio de quienes financiaron la caída de los zares, y un intento de ruptura por parte de los que pretendían hacerse con el control posterior de la situación. La eliminación de los bolcheviques por Stalin, no fue sino un proceso quirúrgico para eliminar la competencia y organizar el poder del Estado en torno a su figura. Tras un viraje de vuelta de izquierda a derecha, Stalin eliminó a Trotsky sirviéndose del ala moderada, para después borrar del escenario a Bujarin. En términos de realpolitik y geopolítica de alto nivel, el líder soviético trató de manejar a su antojo la alta finanza internacional para crear la URSS.

Según autores como Antony C. Sutton, existe una clara conexión entre el ascenso de los regímenes totalitarios de principios del siglo XX, con Wall Street y el Nuevo Orden Mundial. En su obra, Sutton analiza cómo los banqueros de Nueva York, Londres y la Reserva Federal financiaron a los bolcheviques, para eliminar a la Rusia zarista y crear un régimen como subterfugio al que poder extraer todos sus recursos naturales. Para el profesor británico, el proceso de industrialización que Stalin llevó a cabo tras la guerra civil, fue fruto de la transferencia de tecnología, gracias a las transferencias realizadas por los bancos de occidente, siguiendo el mismo método que había servido a Wall Street para lograr el ascenso de Hitler al poder. Durante la Gran Depresión de 1929, Stalin se sirvió de las finanzas para obtener créditos, a cambio de la cancelación de la deuda rusa mediante el pago de oro y cereales, por lo que pudo mantener la solvencia frente a los bancos de la City y Wall Street. Los acuerdos de Bretton Woods, supusieron el arranque del nuevo orden financiero, con la creación del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. La URSS rechazó adherirse a los dictados del FMI y creó, en su lugar, el COMECON, un sistema financiero para el bloque del Este. En un clásico juego geopolítico, Stalin se sirvió de las finanzas internacionales para levantar su imperio, para después tratar de cerrarles las puertas. Ese intento de instrumentalizar las fuerzas económicas que lo habían ayudado en su punto inicial, fue la excusa necesaria para que esas mismas manos provocaran su inusual y extraña muerte. La fecha de su defunción está marcada por un simbolismo oculto y de marcado significado esotérico, por lo que no sería extraño pensar que dicho día no fuera sino la firma de su autoría. Tras la muerte del dictador y la progresiva relajación de costumbres dentro de la URSS, llegó la Perestroika como proceso de reforma económica liberal al servicio de la inversión extranjera, dirigida por Mijaíl Gorbachov en la década de 1980, que provocó el colapso de la URSS en 1991. La caída del Muro de Berlín en 1989, supuso el fin de los regímenes comunistas de los países del Este, como Polonia, Hungría o Alemania Oriental. Tras dicho proceso, tuvo lugar el golpe de Estado de agosto de 1991, protagonizado por parte del sector inmovilista del Partido Comunista, que se oponían a cualquier tipo de reforma. El golpe fracasó, y permitió a Boris Yeltsin conducir a la Unión Soviética a su disolución en diciembre de ese mismo año, trayendo consigo las privatizaciones masivas, la entrega de recursos como el gas y el petróleo provocando el nacimiento de los oligarcas y el sometimiento de Rusia a las directrices del FMI, que conllevaron una hiperinflación que aniquiló los ahorros del pueblo ruso.

George H.W. Bush, en un discurso televisado, anunció al mundo el advenimiento del "Nuevo Orden Mundial", el final de la Guerra Fría y el reemplazo del rol de gendarme de los Estados Unidos por una cooperación internacional basada en el trabajo conjunto para enfrentar agresiones externas. Era el triunfo de la consagración del modelo liberal entendido como el destino inevitable de todas las naciones o, en términos de Francis Fukuyama, "El fin de la historia". En Europa, por su parte, Jacques Delors y Valéry Giscard d'Estaing se convirtieron en los arquitectos de la construcción de la Unión Europea, centrada en la estabilidad monetaria y la apertura hacia una política económica global.

Sin embargo, la preocupación que domina hoy en los pasillos de Bruselas es la pinza geopolítica bajo la que ha quedado atrapada Europa, frente al desafío de la energía como arma de Putin y la política de Trump basada en sus medidas aislacionistas mercantilistas y arancelarias, consistentes en poner fin al paraguas de seguridad de la OTAN y en exigir que Europa pague por su propia defensa. Una Europa sin identidad, sometida a los dictados de una guerra híbrida, es la viva imagen del fin del sueño que Giscard d'Estaing ayudó a construir. Al igual que la instrumentalización de la Segunda Guerra Mundial por parte de la alta finanza internacional para crear un nuevo orden económico tras su fin, hoy Putin y Trump están siendo utilizados por las mismas fuerzas de Davos para forzar la reestructuración profunda de Europa. Frente a tal iniciativa y, ante el fracaso del sueño federalista de Delors, la autonomía de la Europa de las patrias propuesta por De Gaulle se abre paso como única voz para lograr una autonomía estratégica que pudiera evitar la total fragmentación del tablero de juego europeo. El "Nuevo Orden Mundial" anunciado en 1991 como una era de cooperación, ha desembocado en un escenario en el que las reglas internacionales se han roto en aras del nacionalismo y el proteccionismo, al servicio todos ellos de una agenda única como telón de fondo.

Martin Burckhardt


Uno de los símbolos de las finanzas, es el edificio del Banco de Pagos Internacionales con sede en Basilea, diseñado por Martin Burckhardt. Como banco central de bancos centrales, está levantado del suelo con forma de una moderna Torre de Babel. A simple vista, no dista de ser un simple rascacielos brutalista, sin embargo, guarda una lectura mucho más hermética y esotérica, en su similitud con las representaciones pictóricas, como la de Pieter Brueghel el Viejo. En el mito bíblico, se narra el intento de construcción de una torre para alcanzar a Dios y unificar a la humanidad bajo el habla de una sóla lengua. Bajo el prisma del esoterismo, el edificio que alberga la sede del BPI supone la tentativa de llevar a cabo la sustitución de esa lengua por una unificación económica y monetaria, por encima de las fronteras nacionales y sus correspondientes soberanías. Al ser una sede bancaria que se rige bajo el privilegio de un estatus especial, similar a la Ciudad del Vaticano o la ONU, a su interior no puede entrar la policía sin permiso. Simboliza un templo de la alta finanza internacional, ubicado por encima de las reglas del mundo y, desde cuyos despachos, se dictan las leyes que rigen la política monetaria, los impuestos y la deuda perpetua que atenaza a los países. Su configuración cilíndrica y panóptica, representa la perfección, la totalidad y el control, a modo de un ojo que todo lo ve. Es una estructura racionalista que proyecta la imagen del triunfo del algoritmo sobre la voluntad humana. Basilea, el lugar físico donde se ubica, ha constituido tradicionalmente un centro alquímico y geográfico, cruce fronterizo, en el que las naciones próximas al BPI proyectan bajo su paraguas la imagen de su disolución en favor de una gobernanza global.

jueves, 19 de febrero de 2026

Discurso de las cuatro libertades. Franklin D. Roosevelt, 6 de enero de 1941.


“Me dirijo al Congreso en un momento sin precedentes en la historia de los Estados Unidos. Empleo estas palabras porque en ningún otro momento la seguridad de los Estados Unidos se ha visto tan amenazada desde el exterior como en el actual.

Las luchas napoleónicas y la Gran Guerra no llegaron a representar más que una pequeña amenaza para el porvenir de América. Sin embargo, en la actualidad un país aspira a colocarse por encima de todos los demás. El pueblo norteamericano se ha opuesto siempre a esto, pero la seguridad futura de nuestra nación y de nuestra democracia están implicadas de manera ineludible en los acontecimientos que se desarrollan a gran distancia de nuestras fronteras. La defensa armada de la existencia democrática se está efectuando ahora valientemente en cuatro continentes. Si esta defensa fracasa. toda la población y todos los recursos de Europa, Asia, África y Australia serán dominados por los conquistadores.

Se ha discutido mucho acerca de la. imposibilidad de una invasión directa a través de los mares. Evidentemente, mientras la Marina británica conserve su potencia ningún peligro de esa clase existe; incluso si la Marina británica no existiera, es poco probable que el enemigo sea el que fuere, fuera lo suficientemente estúpido para atacarnos desembarcando en los Estados Unidos a través de miles de millas de océano antes de haber obtenido bases estratégicas desde las cuales pudiera operar.

La primera fase de la invasión en el hemisferio americano sería la ocupación por agentes secretos y sus cómplices inocentes; y gran número de ellos se encuentran ya aquí y en América Latina; de los puntos estratégicos necesarios. Mientras los países agresores conserven la ofensiva, serán ellos y no nosotros los que escogerán la hora, el lugar y el método de su ataque. Por este motivo el porvenir de todas las repúblicas americanas está hoy en un serio peligro. Tengo la convicción de que la justicia y la moralidad terminarán por vencer.

Mi política se resume en tres conceptos. Primero: Como consecuencia de la expresión de la voluntad pública, sin distinción de partidos, los Estados Unidos han afrontado la tarea de llevar a cabo un programa comprensivo de Defensa Nacional. Segundo: Como consecuencia de la misma expresión de la opinión pública, los Estados Unidos se han comprometido a apoyar íntegramente a todos aquellos pueblos resueltos que en cualquier parte resisten a la agresión y la mantienen así alejada de este hemisferio. Tercero: Por los mismos, motivos anteriormente enumerados, los Estados Unidos se han comprometido a mantener la idea que los principios de moralidad y las consideraciones de su propia seguridad no les permitirán jamás consentir en una paz dictada por los agresores bajo la égida de los partidarios de la pacificación.

Para recuperar el retraso en el programa de entrega de aviones terminados se trabaja noche y día. Se activa al mismo tiempo la construcción de barcos de guerra y se van a pedir nuevos créditos a fin de intensificar la fabricación de municiones y de material suplementario que ha de ser entregado a las naciones en lucha con los países agresores.

Nuestra labor más útil es la de actuar en calidad de arsenal para ellos al mismo tiempo que para nosotros. Estas naciones no tienen necesidad de recursos humanos, pero sí necesitan miles de millones de dólares de armas de defensa. Se acerca el momento en que no podrán ya pagarlas en especies contantes y sonantes. No podemos y no queremos decirles que han de capitular a causa de su incapacidad actual para pagar las armas que sabemos les son necesarias. No recomiendo que les hagamos un empréstito en dólares para pagar esas armas, empréstito que habría de ser reembolsado en dólares. Recomiendo que facilitemos a esas naciones el seguir obteniendo materiales de guerra en los Estados Unidos ajustando sus encargos a nuestro propio programa. Casi todo su material sería útil para nuestra propia defensa en caso necesario. Por esto lo enviamos al extranjero, que nos devolverá, dentro de un plazo razonable después del fin de las hostilidades, materiales semejantes u otras mercancías, según nuestra preferencia.

Digamos a las democracias: “Nosotros, americanos, estamos totalmente en vuestra defensa de la. Libertad. Os prestamos nuestras energías, recursos y potencia de organización con el fin de daros la fuerza de volver a ganar la guerra y mantener la libertad del mundo. Os enviaremos en cantidades cada vez mayores barcos, aviones, carros de combate y cañones. Éste es nuestro objetivo y nuestra promesa. En el cumplimiento de este fin no nos dejaremos intimidar por las amenazas de los dictadores, que consideran como una infracción al Derecho internacional y como un acto de guerra nuestra ayuda a las democracias que se atreven a resistir a su agresión. Esta ayuda no es un acto de guerra, aunque un dictador proclame unilateralmente que lo es. Cuando los dictadores estén dispuestos a hacernos la guerra no esperarán a que realicemos por nuestra parte un acto de guerra. No esperaron a que Noruega, Bélgica y los Países Bajos cometieran un acto de guerra. Sólo se interesan por el Derecho internacional en un sentido único y no recíproco en su observación y que, por lo tanto, se convierte en un acto de opresión.

En los días futuros, que pretendemos hacer seguros, esperamos ver un mundo fundamentado en cuatro libertades humanas esenciales.

La primera es la libertad de discurso y expresión, en cualquier sitio del mundo.

La segunda es la libertad de cualquier persona para adorar a Dios a su propio modo, en cualquier sitio del mundo.

La tercera es la libertad de querer, que traducido en términos mundanos, significa llegar a acuerdos económicos que aseguren a toda nación una vida en paz y con salud para sus habitantes, en cualquier sitio del mundo.

El cuarto es la libertad de miedo, que traducido en términos mundanos, significa una reducción a nivel mundial de los armamentos hasta un punto y de una manera tan concienzuda que ninguna nación estará en situación de cometer ningún acto de agresión física contra ningún vecino, en cualquier sitio del mundo.

Esto no es la visión de un milenio distante. Es una base definitiva para un mundo posible en nuestro propio tiempo y generación. Ese tipo de mundo es la antítesis del denominado nuevo orden de tiranía que los dictadores pretenden crear a golpe de bombas.

A ese nuevo orden oponemos una mayor concepción, el orden moral. Una buena sociedad es capaz de afrontar esquemas de dominación mundial y revoluciones extranjeras sin miedo.

Desde el comienzo de nuestra historia americana hemos estado implicados en el cambio a lo largo de una revolución perpetua, pacífica, una revolución que sigue adelante sin parar, con tranquilidad, ajustándose a las condiciones cambiantes sin el campo de concentración o cal viva en la fosa. El orden mundial que queremos es la cooperación de países libres, trabajando juntos en una sociedad civilizada y amistosa.

Esta nación ha puesto su destino en las manos y las mentes y los corazones de sus millones de hombres y mujeres libres, y su fe en la libertad bajo la guía de Dios. La libertad implica la supremacía de los derechos humanos en todos lados. Nuestro apoyo es para aquellos que luchan para obtener esos derechos y mantenerlos. Nuestra fuerza es nuestra unidad de propósito.

A ese gran concepto no le puede seguir otro final que no sea la victoria”.