“El 62% de los homicidios son de hombres a hombres; el 28%, de hombres a mujeres; el 7%, de mujeres a hombres; y el 3%, de mujeres a mujeres”. El País.
Pese a las cifras oficiales, cuando se escarba más a fondo en la realidad de los hechos, el resultado objetivo referente a la violencia en general determina que ésta no es sino el resultado de su ejercicio con independencia de quien la ejerza. Los más de treinta hombres que mueren al año a manos de mujeres no aparecen en los medios oficiales que constituyen el púlpito de la igualdad de género, regada con puestos en las Administración, ingentes cantidades de dinero y programas educativos al uso. La pretendida demonización sectaria de los reprobables asesinatos de mujeres a manos de hombres, no puede atomizar la sociedad ni condicionar la legislación, pretendidamente contraria en último término a la defensa de la familia.
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