“Los madrileños quieren salir de Madrid: el 67% se mudaría a otra comunidad autónoma por los precios y el ritmo de vida”. El Periódico de España.
Sin el pretexto, aunque sea compartido, de
repartir responsabilidades entre el liberalismo gobernante, de corte
conservador en la capital o a nivel autonómico, o el socialismo unido a
compañías de naturaleza comunista a nivel de gobierno estatal, lo cierto es que
Madrid se parece cada día más a Calcuta. Los cuerpos amontonados en las aceras
de personas sin techo, en condiciones de pobreza extrema, las tiendas de
campaña acumuladas bajo los puentes que entretejen las arterias principales de
la ciudad y las colas del hambre en busca de comida, constituyen el paisaje
cotidiano de los españoles que viven en su país, en su ciudad y bajo un sistema
que los excluye por completo y condena a vivir sin la dignidad que toda persona
merece. Al mismo tiempo, los fondos de inversión no dejan de especular bajo la
promoción de negocios inmobiliarios que impiden el acceso a la vivienda, en un
entorno en el que la masiva impresión de dinero y los tipos bajos de interés
han incrementado el dinero en circulación, provocando una alta inflación que ha
derivado en un aumento de los precios de los bienes de primera necesidad. Si
bien España encabeza la lista de mayor tasa de paro a nivel europeo, Madrid no
se queda atrás, manteniéndose, de igual forma, por encima de la media de la
eurozona. A todo ello, hay que añadir que la capital española ocupa un lugar
significativo en el índice de crecimiento de los homicidios y agresiones y en
el fenómeno de la ocupación de viviendas.