sábado, 24 de enero de 2026

Brujería


            Dentro del ámbito de las élites mundiales y sus estructuras de poder, hay que matizar, en primer lugar, la diferenciación entre los linajes que componen, al más puro estilo romano, el cuerpo de los patricios, cuyo poder se centra en orquestar la estructura del entramado mundial bajo la similitud del trabajo realizado por un arquitecto o constructor, y la élite mundial propiamente dicha, entendiendo por tal concepto la cima del poder financiero y económico unido a las familias reales, aristocráticas o aquellas que ejercen el poder o tienen la suficiente influencia política para encargarse de ejecutar las órdenes del mencionado constructor. Todo el entramado, no funcionaría sin la organización de sociedades secretas, think tanks, grandes firmas jurídicas o instituciones formales o informales y un seudomisticismo como telón de fondo que aúne voluntades. Así las cosas, universidades como Yale, centros como Chatham House o el CFR, firmas como Sullivan & Cromwell, reuniones como las del Bohemian Club o Bilderberg, junto a sociedades como Skull & Bones, no son sino ejemplos de la estructura de segundo o tercer nivel que mueven los entramados de la operatividad jurídica, las órdenes ejecutivas de los servicios de inteligencia, la actuación de los ejércitos o las agendas políticas de ámbito estatal o doméstico.

La Constitución de 1812, vio la luz un 19 de marzo, día ligado en el esoterismo al símbolo del constructor, que usa la iluminación para crear un nuevo orden. Por su parte, la Constitución del 6 de diciembre de 1978, está ligada a ese día no por casualidad sino por su carga simbólica, como fecha en la que el velo entre los mundos se atenúa para grabar en el alma de una nación las decisiones sociales y políticas tomadas en ese momento. La fecha de entrada de España en la Unión Europea, se firmó el 12 de junio de 1985, día marcado por el número 12, como elemento constitutivo de las 12 estrellas de la bandera de la organización europea. Curiosamente, el fin de la Primera Guerra Mundial, tuvo lugar gracias al armisticio que puso fin a las hostilidades el día 11 de noviembre (mes 11) de 1918, firmado a las 11 horas de la mañana.

Lejos de toda racionalidad, la magia, la superstición y los rituales, como el de la inauguración del túnel de San Gotardo, habilitan y alimentan el mito bajo el que se anuda el nudo gordiano del poder y su estructura mediática u oculta bajo la sombra de la mera apariencia.

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