viernes, 30 de enero de 2026

Multiverso


            Desde la perspectiva de quienes observamos la realidad desde la ignorancia y la simultaneidad anclada en la curiosidad, caemos en la cuenta de que la física de vanguardia y la metafísica están cada vez más acortando las distancias que, en apariencia, las separaba. La religión y la hiperciencia ya no son campos de obligado enfrentamiento, sino lugares de encuentro, o al menos eso nos dicen los divulgadores que proponen teorías como la sugerida por Hugh Everett, que podrían explicar la conexión entre los eventos cuánticos y la bifurcación de la realidad, así como los cortocircuitos que permiten explicar las interacciones entre diferentes planos de aquella. Podría ocurrir, que ciertos estados alterados de conciencia, sintonizaran con un multiverso donde el tiempo no fluyera de pasado a futuro y en el que las partículas pudieran estar conectadas, al igual que la consciencia, a un nodo de información existente en un campo cuántico compartido. De ese modo, futuro y pasado estarían conectados. Según Everett, todas las posibilidades cuánticas ocurren en diferentes planos de la realidad, de modo que la consciencia puede tener acceso a una onda universal donde desaparece el límite temporal para percibir acontecimientos todavía no materializados en el presente. En esta línea, Lynne McTaggart, conectaría esa teoría científica con la experiencia propiamente humana, por lo que habría un campo donde existiría una red de información conectada con todo, a la que podríamos acceder desde nuestra mente. En este contexto, la línea de pensamiento o carga emocional, ya sea positiva o negativa, podría materializarse para pasar de un estado de energía a espesarse en el campo material, llegando incluso a crear objetos de la nada, como los famosos clavos expulsados por las personas sometidas a un fenómeno de posesión diabólica. Esas entidades mefistofélicas, no serían sino frecuencias vibratorias de bajo astral que se alimentan y manifiestan a través de la densidad emocional negativa de personas que, a su vez, se encuentran en sintonía con esa baja frecuencia y que están sujetas al desorden y la destrucción con la pretensión de alterar el orden natural de las cosas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario