Desde la perspectiva de quienes observamos la realidad
desde la ignorancia y la simultaneidad anclada en la curiosidad, caemos en la
cuenta de que la física de vanguardia y la metafísica están cada vez más
acortando las distancias que, en apariencia, las separaba. La religión y la hiperciencia
ya no son campos de obligado enfrentamiento, sino lugares de encuentro, o al
menos eso nos dicen los divulgadores que proponen teorías como la sugerida por
Hugh Everett, que podrían explicar la conexión entre los eventos cuánticos y la
bifurcación de la realidad, así como los cortocircuitos que permiten explicar las
interacciones entre diferentes planos de aquella. Podría ocurrir, que ciertos
estados alterados de conciencia, sintonizaran con un multiverso donde el tiempo
no fluyera de pasado a futuro y en el que las partículas pudieran estar
conectadas, al igual que la consciencia, a un nodo de información existente en
un campo cuántico compartido.
De ese modo, futuro y pasado estarían conectados. Según Everett, todas las
posibilidades cuánticas ocurren en diferentes planos de la realidad, de modo
que la consciencia puede tener acceso a una onda universal donde desaparece el
límite temporal para percibir acontecimientos todavía no materializados en el
presente. En esta línea, Lynne McTaggart, conectaría esa teoría científica con
la experiencia propiamente humana, por lo que habría un campo donde existiría
una red de información conectada con todo, a la que podríamos acceder desde
nuestra mente. En este contexto, la línea de pensamiento o carga emocional, ya
sea positiva o negativa, podría materializarse para pasar de un estado de
energía a espesarse en el campo material, llegando incluso a crear objetos de
la nada, como los famosos clavos expulsados por las personas sometidas a un
fenómeno de posesión diabólica. Esas entidades mefistofélicas, no serían sino
frecuencias vibratorias de bajo astral que se alimentan y manifiestan a través de
la densidad emocional negativa de personas que, a su vez, se encuentran en
sintonía con esa baja frecuencia y que están sujetas al desorden y la
destrucción con la pretensión de alterar el orden natural de las cosas.
viernes, 30 de enero de 2026
Multiverso
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