lunes, 1 de junio de 2026

Accountability

 

La política en democracia se caracteriza por su conflictividad. Para canalizar pacíficamente dicha eventualidad, los partidos actúan en sede parlamentaria. Toda democracia se caracteriza por la existencia de una pluralidad de pensamientos, materializados por los partidos políticos a través de su representación parlamentaria. Los partidos, como instrumentos a través de los cuales los ciudadanos son representados, pueden caer en un abuso corrupto, e incluso delictivo, en su actuación política. Según O´Donnell, existen dos rendiciones de cuentas, una horizontal y otra vertical, caracterizada esta última por el control electoral por parte de los votantes, cuyo voto puede conllevar la validación o condena de la actuación de los representantes electos. Dicho castigo, podría entenderse por parte del electorado como un rechazo y condena en términos electorales a la mala praxis política. En relación a la rendición de cuentas horizontal, tanto en su vertiente de balance como asignada, los poderes ejecutivo, legislativo y judicial pueden actuar en términos prácticos en contra de tales prácticas ilegales, mediante el ejercicio de un control parlamentario explícito, o mediante el uso de acciones judiciales concretas. En relación a las agencias asignadas, los tribunales y órganos de carácter técnico como el defensor del pueblo o los jueces anticorrupción, pueden llevar a cabo una acción de carácter más contundente en la lucha contra la corrupción política, conllevando, en este caso, no sólo un virtual castigo que podría traducirse en réditos electorales, sino añadiendo una condena jurídica que podría conllevar como efecto un aviso frente a futuros comportamientos de carácter corrupto e ilegal. De esta manera, principalmente a través de la respuesta electoral frente a la corrupción, los ciudadanos pueden hacer responsables a los gobiernos de sus actos. Existen mecanismos de accountability, en virtud de los cuales es posible controlar política y legalmente las acciones de los políticos. La iniciativa de la sociedad civil y los medios pueden y deben exigir el cumplimiento de la ley, denunciando actos ilegales o monitoreando las agencias horizontales de control. La práctica de la accountability social incluye a determinados actores sociales, como asociaciones civiles o movimientos sociales, capaces de condicionar y posibilitar un determinado control político, ya que sus efectos conllevan la imposición de castigos en términos reputacionales y de coste político. Por último, cabe señalar que, además de la movilización legal, la vigilancia de carácter social puede convertirse en un mecanismo de control de los propios controladores horizontales.