sábado, 1 de agosto de 2026

Invasión


La ciudad autónoma de Ceuta ha sido testigo de una grave crisis de flujo migratorio de proporciones históricas tras el protagonismo de una entrada masiva e irregular de personas a través del espigón marítimo limítrofe con Marruecos, ante la total e incomprensible inacción de las autoridades españolas. Decenas de miles de personas han cruzado en un intervalo de muy pocas horas los territorios de Ceuta primero y Melilla después, superando por completo los recursos de contención y los servicios de emergencia españoles, provocando el colapso de la infraestructura local y el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), dejando un trágico balance de personas fallecidas por ahogamiento y provocando la generación de condiciones de gran riesgo para la población residente en la ciudad.

Ante la situación que ha desbordado los controles ordinarios de extranjería y amenazado la estabilidad de las ciudades autónomas, se deberían haber activado los mecanismos constitucionales y legales que hubieran permitido el despliegue extraordinario de los recursos del Ejército efectivos, con el fin de restaurar el orden público y proteger la soberanía nacional frente a la entrada masiva y coordinada de inmigrantes ilegales, constitutiva de un atentado directo contra la integridad territorial de España y un desafío al orden soberano de las fronteras exteriores del Estado, las cuales deben ser defendidas y garantizadas por los poderes públicos conforme al mandato constitucional y el derecho internacional en materia de control de los movimientos migratorios masivos y desordenados en zonas fronterizas terrestres y marítimas que reconoce la potestad soberana de los Estados para regular y controlar el acceso a su territorio, proteger sus fronteras exteriores y determinar las condiciones de entrada y permanencia de los ciudadanos extranjeros, dentro del marco de los convenios internacionales ratificados por España, por lo que debería haber sido declarada la emergencia nacional y activado el operativo de cooperación bilateral y los refuerzos policiales y tecnológicos, dentro de las garantías de los Convenios Internacionales para garantizar la seguridad nacional y la integridad territorial ante un claro y deliberado propósito de desbordar los mecanismos de control fronterizo al margen de los cauces legales.