miércoles, 2 de septiembre de 2026

Mentiras


Si bien el sistema político de Estados Unidos, no cuenta automáticamente con una falta legal por la cual se pueda destituir de manera directa a un presidente por el hecho de mentir, la Constitución establece mecanismos específicos de control político y destitución para casos en los que no decir la verdad bajo juramento ocasione un grave perjuicio. El escándalo Watergate puso fin a la administración de Nixon, bajo el eje central de una trama basada precisamente en la mentira y el encubrimiento. El hecho de que el presidente de los Estados Unidos hubiera mentido públicamente y usado el poder presidencial para encubrir a los responsables del caso y entorpecer la labor de la justicia, provocó la renuncia del cargo electo de la Casa Blanca. Mentir no sólo terminó con Nixon, sino también con Bill Clinton, por exactamente la misma razón, por perjurio y obstrucción a la justicia. Tanto en Reino Unido como en Francia, existen normas de corte institucional y códigos éticos de conducta muy estrictos que sancionan la mentira cuando afecta al Parlamento o a las principales instituciones del Estado. El gobierno británico tiene la obligación de dar información veraz a la Cámara, bajo falta gravísima en caso de incumplimiento, mientras que el presidente francés puede responder por mandato constitucional por el incumplimiento de sus deberes.

Sin embargo, a diferencia de los Estados Unidos, Francia o Reino Unido, la acusación de mentir en el terreno político suele formar parte de la confrontación partidista y de la crítica de la oposición, sin que constituya una responsabilidad penal ni active de forma automática un mecanismo legal de destitución en el sistema parlamentario español. En el debate político de España, las mentiras o contradicciones de los líderes políticos, sobre todo del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, son tan habituales, especialmente en situaciones de crisis o alta tensión institucional, como rutinarias y exentas de cualquier consecuencia, salvo que se active la moción de censura como vía de control parlamentario.