viernes, 16 de octubre de 2026

Frente Amplio

 

En España se está conformando una coalición electoral bajo la denominación de Frente Amplio de cara a las elecciones generales del 29 de noviembre. Este espacio agrupa a formaciones situadas a la izquierda del PSOE, como Movimiento Sumar, Izquierda Unida (IU), Más Madrid y los Comunes, además de sumar acuerdos con Chunta Aragonesista o Nueva Canarias, bajo el liderazgo de la exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau, como candidata a la presidencia del Gobierno y cabeza de lista. Las negociaciones y tensiones en la izquierda determinarán si a última hora ingresará en las filas Podemos, en un escenario clave para conformar el peso de la izquierda más radical en el Congreso.

       Hispanoamérica ha constituido el nicho político de creación de frentes amplios para alcanzar gobiernos de izquierda, principalmente en las décadas de 1960 y 1970, frente a dictaduras militares o por la necesidad de unir fuerzas. El pistoletazo de salida lo constituyó la creación del Frente Amplio en Uruguay en 1971, que aglutinó a democristianos, socialistas, comunistas y el resto proveniente de la escisión de los partidos tradicionales. También ha servido como recurso el frenteamplismo cuando la izquierda se ha visto debilitada precisamente por el fracaso de las administraciones en el poder de corte progresista y la necesidad de frenar el avance de las fuerzas conservadoras. El aumento del gasto público a un nivel de puesta en riesgo del propio modelo económico del país, la excesiva presencia en el intervencionismo estatal en el mercado, la presión fiscal y el alto endeudamiento, la aniquilación de los contrapesos institucionales, el debilitamiento de la independencia del poder público y la seguridad jurídica, el terrorismo y la polarización social extrema, han constituido el pan nuestro de cada día de aquellos países del cono sur americano que han visto como la recesión, la escasez de bienes de primera necesidad o la inflación han mermado su calidad de vida. Si bien las experiencias de esta índole han tenido un importante protagonismo en Chile, Bolivia o Brasil, los casos paradigmáticos han sido desde luego Venezuela o Nicaragua, cuyos regímenes seudodemocráticos asentados sobre principios de justicia social o de la protección de los derechos de los más vulnerables, la ampliación de los derechos civiles, el fortalecimiento del Estado del bienestar y la soberanía nacional frente a la injerencia externa, no han hecho sino provocar un cambio de ciclo político en la región a modo de un repunte conservador.