sábado, 21 de febrero de 2026

Martin Burckhardt


Uno de los símbolos de las finanzas, es el edificio del Banco de Pagos Internacionales con sede en Basilea, diseñado por Martin Burckhardt. Como banco central de bancos centrales, está levantado del suelo con forma de una moderna Torre de Babel. A simple vista, no dista de ser un simple rascacielos brutalista, sin embargo, guarda una lectura mucho más hermética y esotérica, en su similitud con las representaciones pictóricas, como la de Pieter Brueghel el Viejo. En el mito bíblico, se narra el intento de construcción de una torre para alcanzar a Dios y unificar a la humanidad bajo el habla de una sóla lengua. Bajo el prisma del esoterismo, el edificio que alberga la sede del BPI supone la tentativa de llevar a cabo la sustitución de esa lengua por una unificación económica y monetaria, por encima de las fronteras nacionales y sus correspondientes soberanías. Al ser una sede bancaria que se rige bajo el privilegio de un estatus especial, similar a la Ciudad del Vaticano o la ONU, a su interior no puede entrar la policía sin permiso. Simboliza un templo de la alta finanza internacional, ubicado por encima de las reglas del mundo y, desde cuyos despachos, se dictan las leyes que rigen la política monetaria, los impuestos y la deuda perpetua que atenaza a los países. Su configuración cilíndrica y panóptica, representa la perfección, la totalidad y el control, a modo de un ojo que todo lo ve. Es una estructura racionalista que proyecta la imagen del triunfo del algoritmo sobre la voluntad humana. Basilea, el lugar físico donde se ubica, ha constituido tradicionalmente un centro alquímico y geográfico, cruce fronterizo, en el que las naciones próximas al BPI proyectan bajo su paraguas la imagen de su disolución en favor de una gobernanza global.