sábado, 15 de agosto de 2026

La sociedad civil contra el jacobinismo


        El historiador y sociólogo Pierre Rosanvallon, analizando la historia política de Francia, logra a través de su obra una interpretación de incipiente interés para el caso español que nos ocupa, esto es, la desintegración de nuestro Estado. El autor galo parte del peso centralista que tradicionalmente le había sido asignado al modelo político francés, jacobino por antonomasia, para llevar a cabo una sutil corrección y determinar que esa idea de un Estado fuerte frente a una sociedad pasiva no es del todo exacta, demostrando que el papel de la sociedad civil ha jugado un rol importante como eslabón de resistencia frente a ese centralismo rígido, rompiendo la idea de ser un bloque monolítico. Las demandas sociales son, en consecuencia, tenidas en cuenta frente una de las características fundacionales revolucionarias, como había sido la de prohibir aquellos elementos gremiales o asociacionales que pudieran interponerse entre el Estado y el ciudadano.

         Es, por tanto, un elemento fundamental de la sociedad francesa la organización de la sociedad civil a través de sus elementos asociacionistas, cooperativistas o mutualistas, como un modelo que resume la historia reciente a expensas del resultado de la búsqueda del equilibrio entre la democracia francesa y sus diferentes tensiones internas. Frente a un incuestionable colapso institucional, como es el caso español actual, ese modelo de autogestión y la búsqueda constante de contrapoderes se erigen en la determinación de una necesaria instauración de la revitalización de la sociedad civil como eje de canalización de la libertad y la democracia frente a la inacción o despotismo estatal.