domingo, 16 de agosto de 2026

Ventana rota


            El politólogo James Q. Wilson introdujo junto al criminólogo George L. Kelling un experimento del que surgió la llamada teoría de la ventana rota, en virtud de la cual existe una percepción ambiental que influye sobre el comportamiento de los individuos, de modo que, si la autoridad es percibida con signos evidentes y visibles de debilidad, aquellos tienden a realizar actos incívicos. Es decir, los detalles de desorden como las ventanas rotas, los grafitis o un entorno descuidado y sucio, según dicha teoría, fomentan la comisión de delitos más graves. El alcalde de Nueva York, Rudolf Giuliani incorporó a ambos estudiosos a su equipo municipal, y el resultado práctico de sus ideas contribuyó a la reducción de las tasas de criminalidad.

            El efecto contrario lo tenemos en España, donde el abandono social provoca un efecto contagio, una percepción de impunidad y una sociedad vulnerablemente desatendida que atrae delitos violentos y otros ataques contra la propiedad privada.  

            Los famosos okupas sólo pueden ser detenidos o desalojados sin necesidad de orden judicial si son pillados in fraganti. Si se da una posesión del inmueble tras la consumación de un delito de allanamiento, pero los delincuentes cambian la cerradura o ponen los suministros a su nombre, la vivienda pasa a estar protegida por la inviolabilidad del domicilio y la policía no puede actuar si no es con la autorización de un juez, corriendo los gastos del inmueble a costa de su legítimo dueño.

            El atractivo que supone España como refugio subvencionado que acoge a menores extranjeros, otorgándoles una asignación semanal para gastos de ocio personal, alojamiento, alimentación, escolarización, sanidad gratuita y servicios sociales, o al alcanzar la mayoría de edad acceso a rentas mínimas de inserción, ayudas sociales autonómicas, itinerarios formativos, búsqueda activa de empleo y residencia legal, o para las personas extranjeras en situación irregular sin residencia legal la garantía de una asistencia básica universal y humanitaria, sanidad pública, escolarización básica y servicios sociales de emergencia y si tienen residencia legal, además, acceso al Ingreso Mínimo Vital y a otras rentas mínimas, prestación por desempleo y a pensiones no contributivas, provocan un claro efecto llamada, todo ello si no son víctimas de violencia de género o trata de seres humanos, en cuyo caso se abren programas asistenciales al margen de la situación documental previa o si son solicitantes de asilo o protección internacional, un estatus legal provisional que incluye alojamiento y manutención.

            Los datos oficiales de la Encuesta de Condiciones de Vida del Instituto Nacional de Estadística (INE) y de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza (EAPN-ES) sobre el nivel de exclusión social y pobreza en España arrojan cifras escalofriantes que afectan en términos de riesgo de pobreza o exclusión social al 25% de la población, siendo un 8% considerado como pobreza severa y afectando en el caso de la pobreza infantil a la tasa más elevada de Europa. La pobreza desatendida o no cubierta afecta según fuentes como Cáritas al 50% de los potenciales españoles beneficiarios que quedan fuera del sistema público. A todo esto, hay que añadir la brecha digital que impide a muchos ciudadanos españoles realizar trámites telemáticos con las diferentes administraciones públicas o la pobreza laboral que hace que el 10% de la población laboral ocupada en España se encuentre en riesgo de pobreza debido al salario, las reducidas jornadas o la temporalidad en el empleo. Todo ello, sitúa a nuestro país a la cabeza en cuanto a pobreza y desigualdad o desempleo dentro de la Unión Europea y la OCDE.

            Si a este panorama, sumamos la grave situación que vive Ceuta, tras la entrada masiva registrada en la frontera de ilegales, la vulnerabilidad del control fronterizo, la falta de atención sanitaria suficiente, el deterioro de las condiciones de salubridad, el colapso de la atención hospitalaria y el sistema policial o asistencial, se refuerza la teoría de la ventana rota. Un gobierno débil, cuando no ausente, y una autoridad meramente testimonial y presencial, provocan un efecto de percepción ambiental que está causando actos delictivos y de agresión contra los nacionales de Ceuta y según los datos oficiales del Balance de Criminalidad publicado por el Ministerio del Interior, el incremento de la delincuencia generalizada en todo el país.