domingo, 1 de octubre de 2023

Materialismo

 

            “La teoría del comunismo se puede reducir a una oración: abolir toda propiedad privada”. Karl Marx.

            Si bien podría ser perfectamente ésta y no otra la frase eslogan de la Agenda 2030, se ha sustituido la originaria por el “no tendrás nada y serás feliz”. Es curioso, y nada casual al mismo tiempo, que el concepto de felicidad no esté asociado a ninguna otra cosa que al mero hecho de poseer, por acción u omisión, físicamente algo, esto es, al materialismo puro. En el mundo actual, que valora la tenencia por encima de la esencia del ser, se armoniza en contrario y elementalmente el consumo, el ocio sujeto a dicha práctica desmedida y la pretendida forma de subordinar el vacío interior, que provoca la ausencia de toda espiritualidad auténtica, a una especie de sublimación ansiolítica como respuesta refleja. Todo ello, bajo el imperativo de diferentes pretextos, meramente espurios, alejados de cualquier otra razón que no sea la propia querencia y deseo del individuo aislado, que se comporta en lo social como espejo y no como actor, atraído por el miedo a ser excluido de un mundo que aborrece y lo atrapa al mismo tiempo, como un auténtico agujero negro.

Superstición


            “Al ser incapaz de hacer que la gente sea más razonable, he preferido ser feliz lejos de ellos”. Voltaire.

            Dentro de la mitificación de cuantos acontecimientos han transcurrido a lo largo de la historia, es moneda corriente del pensamiento contemporáneo ver el más remoto pasado como la insignia de un mundo libre y alejado de prejuicios, motor del pensamiento racional y originariamente democrático, como el ser helénico, o enteramente constructor del mundo ordenado, sirva de ejemplo el romano, o impulsor del espíritu, al albor del cosmos oriental, o la elevación del alma por medio de la expresión artística o meramente pragmática, al más puro estilo renacentista. Toda esa elevación a las cumbres de la imaginación, se acerca o se aleja de la realidad histórica, a medida que la distancia se rompe por medio del análisis desasido de las emociones e impulsos sostenidos. También se vende que dicho pasado evolutivo, se eleva por encima de la irracionalidad, el oscurantismo, los prejuicios, los dogmas o las supersticiones. Lo cierto, es que a medida que la cristiandad va ahogando sus pasos en los últimos estertores de lo que fue, ya consumado su quehacer civilizatorio, su impronta dejada en el testimonio mudo de las piedras que erigen catedrales en honor a su credo, la sociedad contemporánea es un sinsentido de mezcolanza varia de doctrinas y seudoteorías esotéricas, más o menos puras, adulteradas, impuras o simplemente elaboradas, mezcladas y falsas, no exentas precisamente de creencias fabulosas, mágicas, supuestamente transcendentales, supersticiosas por naturaleza, adivinatorias o simplemente inasumibles.

domingo, 17 de septiembre de 2023

Eduardo Dato


            Marx publicó en 1867 el primer volumen de su obra “El capital”. De la irrupción de las guerras napoleónicas en contraposición con el Antiguo Régimen, y de la adopción de las ideas ilustradas frente a la tradición, se pasó en apenas unas décadas a una transformación insólita en los albores del siglo XX. El sindicalismo, los movimientos obreros, el socialismo o el sufragismo tiñeron el escenario social de caos y, en no pocas ocasiones, con la sangre de sus víctimas, al tiempo que sembraron de temor el orden social mediante su acción revolucionaria Así las cosas, no fue una conquista social, sino una concesión de la aristocracia la que determinó la entrada de la protección de los trabajadores en 1884 de la mano de Bismarck, convirtiendo a Alemania en el primer país del mundo en tener un sistema de Seguridad Social. En EEUU, fue Roosevelt quien hizo lo propio al afrontar la introducción de medidas de carácter social en el país, pero no fue hasta 1942 cuando otro aristócrata, esta vez Churchill, encargó a Beveridge, lo que hoy interpretamos como un ingeniero social, la elaboración de lo que en uno de sus primeros informes denominó el Estado de Bienestar. Beveridge, al frente de la London School of Economics para acometer su labor, fue elevado a la nobleza en favor de su reconocimiento y premiado con su ingreso en la Cámara de los Lores. De nuevo, en España, no fueron las fuerzas progresistas quienes trajeron el proteccionismo social, sino que otro conservador, Eduardo Dato, fue quien creó el Ministerio de Trabajo y la primera legislación sobre la “cuestión social”, al aprobar en 1900 las leyes de accidentes de trabajo y de regulación del trabajo de las mujeres y los niños.

jueves, 7 de septiembre de 2023

Juan Antonio Suanzes

 

    El cerebro y padre fundador del Instituto Nacional de Industria (INI), Juan Antonio Suanzes, en varias ocasiones nombrado ministro, sentó las bases para la creación de impulsos industriales en los principales segmentos estratégicos, contribuyendo de forma más que notoria al desarrollo, no sólo económico, sino también social, en la construcción y edificación de la clase media. Las empresas creadas por aquel entonces, llevaron a la primera línea mundial a España en la capacidad de producción y calidad de sus astilleros, así como en la creación de la industria que abastecería al país en su demanda de gas, electricidad, petróleo o minerales. El acero y el aluminio, o los sectores automovilístico y de aviación, se vieron elevados a su máxima realización en empresas o compañías, como IBERIA, que forman ya parte del sello de la economía nacional española.

 

Lugares comunes

 

“Fernando Robles es porteño, ya ha cumplido los sesenta y es profesor de literatura en la universidad. Enseña a enseñar. Lleva toda la vida casado con Liliana Rovira, española, que trabaja como asistente social en barrios marginales de Buenos Aires. Se quieren, se respetan, son leales. Nunca se aburren estando juntos, les gusta estar solos. Se conocen profundamente, se aceptan, se pelean sin odio, se divierten. Son amantes, socios, amigos, cómplices. Ninguno de ellos concibe la vida sin el otro. Tienen un hijo, Pedro, casado y con dos hijos, que tiene un buen trabajo en Madrid, donde vive en una urbanización de clase media acomodada. Ambos sobrellevan con esfuerzo y resignación las ausencias, las privaciones, la incertidumbre del futuro, la falta de proyectos, la desesperanza. Pero el mundo plácido y reflexivo de Fernando se ve profundamente alterado cuando recibe sin previo aviso la comunicación oficial en la que le informan de su jubilación forzosa, un hecho que va a cambiarle la vida”. Filmaffinity. 

Al margen de cualquier apreciación ideológica de una película enclavada en el realismo de una crisis definitiva en lo económico y social, bajo el paraguas de la ausencia de todo Estado o, si se prefiere, de la presencia del Estado corrupto y ajeno a las reclamaciones sociales, el tinte de romanticismo impregnado en la apariencia de su opuesto, el racionalismo ilustrado, convierte la ardua tarea de la pretensión de ser escritor en un viaje iniciático a través del curso del papel impreso con los primeros rasgos de lo que puede convertirse en una novela, que da curso a los mejores diálogos y momentos del relato cinematográfico. El abandono de la ciudad, y la conversión del mundo rural en el subterfugio del naufragio que da paso a una nueva vida, quizá mejor, culminan el renacer del modus operandi de un estilo de ser incólume a las circunstancias.

 

           

jueves, 3 de agosto de 2023

Acreedores

     

     Si España necesita de forma obligada la emisión de deuda, tanto para sufragar el pago de la deuda externa, como para hacer frente a los gastos de consumo interno, y dicha deuda termina en manos de los acreedores, que no son otros que los bancos y, éstos a su vez, controlan los préstamos concedidos a los principales partidos políticos, evidentemente es el poder financiero, y no otro, quien gobierna en última instancia el país, a costa de quien de forma legítima represente los intereses de la mayoría y, por responsabilidad, el conjunto formado por el resto de la sociedad. La cuestión, sin embargo, continúa acelerando su ascensión en la pirámide del poder, cuando nos encontramos con el hecho de que los bancos que compran deuda, son en realidad filiales de entidades financieras de corte internacional, cuyas familias ostentan los principales cargos de responsabilidad en las entidades supranacionales que perfilan la política fiscal y monetaria que, en la práctica y en realidad, se aplican en todos los países. Si a ello añadimos el curso legal de las principales fuentes de riqueza, en un flujo continuo de inversiones a nivel planetario, obtenemos como resultado el hecho mismo de que las políticas nacionales, en su práctica funcional, no son sino la proyección de un engranaje que escapa a su entero control.

miércoles, 5 de julio de 2023

Violencia


“El campo de batalla es una escena de caos constante. El ganador será quien controle ese caos, tanto el suyo como el de los enemigos”. Napoleón Bonaparte.

 

La sociedad del ocio, aquella que vivió de espaldas a la realidad que se de forma distorsionada entraba a modo de espejismo por las entrañas de sus televisores encendidos durante las horas cotidianas de distracción, se está desmoronando y viendo como esa otra realidad es ahora la suya propia, vivida bajo el estrecho margen de una economía doméstica maltrecha o las calles sembradas de violencia. No es una calle cualquiera de un país lejano y pobre el que señala ahora en un mapa el foco de atención mediático de los disturbios callejeros, o las columnas militares avanzando hacia una capital cualquiera. Es Europa, su centro mismo, el protagonista del campo de batalla y el escenario del caos impuesto y sembrado bajo los viejos intereses de siempre, escondidos a los taquígrafos. La clase media destruida y sin horizonte se acomoda en el nuevo escenario de la pobreza añadida a la violencia instaurada.